Brasil

Vale das Cachoeiras y otras andanzas en familia Brasileña

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Tengo la certeza absoluta de que siempre recordaré Ji-Paraná con nostalgia, de que siempre tendré la esperanza de volver a ver a cada integrante de esta hermosa familia con la que compartimos muchas aventuras y de estar eternamente agradecida por todo lo que hicieron por nosotros.

Nuestra historia en Ji-Paraná fue muy intensa y esa es la razón por la que no podía existir solo un artículo sobre este lugar (si te perdiste el anterior, click aquí), además de recorrer la ciudad, disfrutar la época decembrina y conocer bastante de la cultura brasileña, visitamos cascadas hermosas y paisajes de ensueño, por supuesto, siempre con la mejor comida del mundo incluída.

Una aventura de “Sitio”

Sitio es el nombre que se le da, en esta zona de Brasil, a una finca que usualmente tiene caballos, ganado, gallinas, peces y otros animales. En este lugar se reúnen las familias los fines de semana para escapar de la ciudad y vivir la tranquilidad en el campo mientras disfrutan de un churrasco, música y charlas, así fue como aconteció con nosotros cuando visitamos el sitio por primera vez, conocimos el lugar, intentamos simpatizar con los animales, comimos MUCHO y nos relajamos.

Pez Lambari

Es común que el pez Lambari sea criado en represas, no crece más de 15 centímetros y se come frito, con limón y sal.

Este sitio en particular es un poco más afortunado que cualquier otro del común, pues cuenta con la suerte de tener dentro de su margen, un cerro y un río, por esta razón la segunda vez que visitamos el lugar fue mucho más intensa; nos quedamos a dormir durante tres noches y en uno de los días nos levantamos temprano, desayunamos, alistamos un caballo para cada uno y nos fuimos de paseo por el bosque hasta llegar al río más refrescante del mundo para pasar el día recostados en las piedras en cuanto el agua nos masajeaba.

A pesar de no poder domar la yegua en la que iba, por el simple hecho de tener miedo a lastimarla y no ser capaz de hacerme ver como “la que manda”, conseguí llegar al río gracias a los demás caballos que la guiaban y aunque la historia de ida fue tranquila, al regreso la yegua se desquitó, pero eso se los cuento más adelante, por ahora disfrutemos de recordar con fotos los momentos perfectos en el río.

A veces la foto no precisa ser linda, con ser divertida basta.

Además de disfrutar el tiempo de baño y reírnos mientras jugábamos con la corriente del río y con los perros de la familia que nos acompañaron, sobró tiempo hasta para hacer una sesión fotográfica tipo “Cowboy” en la orilla del río, de la que me reiré siempre. Obviamente a continuación solo voy a mostrar una de las únicas fotos decentes que me sacaron y las de Milo las voy a omitir, no vaya a ser que un día alguien quiera contratarlo para un trabajo formal y una foto regada en Google, lo impida.

A la hora de regresar a la casa del sitio, para descansar, tuvimos la maravillosa idea de recoger en el camino cocos de castaña, en los que se encuentra la famosa Castaña de Pará o también llamada Nuez del Brasil; una nuez amazónica muy codiciada, que posee grandes cantidades de proteína y al mismo tiempo puede ser peligrosa si se consume mucho porque es radioactiva.

Esta idea fue buena porque en el camino teníamos nuestros propios árboles de castaña con muchos cocos perdiéndose, y en los mercados venden las castañas a costos muy elevados, pero el sarcasmo en las palabras “maravillosa idea”, se debe a que los cocos pesan mucho y solo teníamos a disposición dos bolsas plásticas para cargarlos, eran alrededor de diez cocos y cuando me monté a la yegua de nuevo, me pareció que conseguiría llegar con todos los cocos a salvo. En el camino la bolsa se rompió y terminé embalada intentando dirigir a la yegua y no dejando caer los cocos, paré un momento y me di cuenta que Milo también tenía la otra bolsa rota, por lo que le pasé mi camisa para que cargara los cocos y en ese momento, mi yegua comenzó a correr sola como si no hubiera mañana, valga aclarar que yo no me sabía el camino de regreso, toda mi esperanza quedó puesta en que la yegua sí lo supiera y en lograr sostenerme lo suficientemente fuerte como para no caer mientras ella corría entre montañas y árboles.

Sí, llegué a salvo, aunque con mucho miedo, dolor en el cuerpo, sin una sola castaña y con la camisa rota.

Castañas (las únicas que logramos comer antes de volver a casa)
Árbol de Castaña (suele medir entre 30 y 50 metros de alto)
Tenemos que hablar yegua.

Después de una historia tan intensa, no quedaba sino comer y descansar, por lo que el encuentro con el cerro fue al siguiente día, en el que subimos al atardecer para ver uno de los muchos espectáculos de este tipo, del oeste brasileño.

Vale das cachoeiras

Salimos de nuevo en carro con nuestra familia brasileña, en busca de un lugar llamado “Vale das cachoeiras” que en español quiere decir “Valle de las cascadas”, un paseo que demoramos en hacer realidad por la cantidad de lluvias que ocurren en la región por esta época (de diciembre a marzo) pero que se convirtió en una experiencia familiar “con todas las de la ley” como diríamos en Medellín, o para que me entiendan mejor; perfecta.

Como existen ocasiones en que las condiciones climáticas nos impiden ver los lugares con la belleza a flor de piel, también existen otras en que esas mismas variaciones climáticas, nos regalan una vista poco común y muy atractiva de los lugares, como en esta oportunidad por ejemplo.

La cascada del Vale das cachoeiras se encontraba con mayor cantidad de agua de la que usualmente tiene, a causa de las lluvias, y gracias a eso la vimos mucho más gigante y bonita de lo que es.

Vale das cachoeiras

Vale das cachoeiras es un pequeño parque de diversiones que además de contar con esparcimiento, tiene también una gran caída de agua, y aunque al contrario de la mayoría de brasileños que aman los lugares turísticos con estructura, nosotros gustamos más de lo poco explorado y de ver solo naturaleza a nuestro alrededor, nos permitimos divertirnos como niños.

Por ser un parque de diversiones, la entrada al Vale das cachoeiras tiene costo, aquí les va el dato:

Entrada 1: con derecho a visitar la cascada y usar las instalaciones generales R/25

Entrada 2: con derecho a visitar la cascada, usar las instalaciones generales y acampar R/30

Entrada 3: con derecho a visitar la cascada, usar las instalaciones generales, hacer uso de la piscina y montar en todos los toboganes R/55

Lagoa Azul, nuestra última aventura en Rondonia

Nuestro tiempo en Rondonia, este primer estado que conocimos de Brasil, fue una experiencia llena de enseñanzas, nostalgia, diversión y mucho más, sin embargo en algún momento debía acabar y la mejor manera que encontramos de despedirnos fue visitando “Lagoa Azul”, en Pimenta Bueno.

Pimenta Bueno es un municipio sin mucho más que ofrecer que personas increíbles, que si nos basamos en mi dicho favorito de este país; “lo mejor de Brasil, son los brasileros”, no existe nada que pueda reemplazar eso, así es como cualquier rincón del mundo se convierte en el rincón más bonito del mundo.

Salimos pues, desde Pimenta Bueno, rumbo a conocer una laguna azul que según comentarios de personas que habían visitado antes el lugar, era realmente azul y al tiempo cristalina. Recorrimos aproximadamente 20 kilómetros en carro para llegar y a pesar de que se encontraba muy llena de gente, la multitud no le opacó la belleza, solo un poco el color azul, que por el movimiento de tantos pies bajo el agua se mezcló con arena causando que se viera medio verdosa, aún así, muy bonita.

La parte más baja de la laguna, aunque no la sé a ciencia cierta, debe medir 1 metro, cerca a la orilla, sin embargo hacia adentro hay partes con 5 metros de profundidad y otra parte donde ya no es permitido pasar más, con fin de evitar accidentes.

El sitio es propiedad privada y por esta razón se debe pagar una entrada de R/10 por persona para acceder al balneario y a las chozas con espacio para hacer un asado, que se encuentran a disposición para los visitantes.

Por último, te dejo como recomendación que no te pierdas de conocer Rondonia, porque te perderás de enamorarte.

Vive feliz, vive libre.

Ly
El mundo es mi país.

4 Comentarios

  1. hola ly buen articulo y divertido sobre todo con lo de las castalias y la yegua la próxima lleva algo más que una bolsa hermosas fotos se me cuidan saludos a milo sean libres

    1. Jaja así es, lo tendré en cuenta para la próxima que espero tener más suerte con las yeguas. Un abrazo gigante y mil gracias por estar pendiente de nuestras historias!

      Vive feliz, vive libre.

  2. Caminantes de la Senda que historia tan divertida en ese lindo lugar rodeados de tan belleza me alegro de cuanto han podido disfrutar en su estancia. en un paraíso con la complicidad de tan generosa familia que tan desinteresa mente les acogió como hijos, Dios los bendiga por su generosidad, me gustó la cascada, el balneario, los caballos muy divertido, les queremos y sigan siendo felices con la capacidad de asombro que les caracteriza, les quiere Virgil.

    1. Nos gustaría mucho verte a ti en la misma situación del caballo, así como nos gustaría que disfrutaras con nosotros muchos paisajes más y encuentros con familias hermosas del camino. Gracias por tu comentario Virgil.

      Vive feliz, vive libre.

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