Perú

Las Salineras de Maras y un campamento imprevisto

Milo2 comentarios1181 vistas

Tras nuestro retorno de Machu Picchu aprovechamos que el transporte cruzaba por este lugar, pero no fue tan fácil tomar la decisión puesto que antes de las Salineras de Maras estaban ubicadas las ruinas de Ollantaytambo y también las queríamos conocer, sin embargo solo podíamos ir a uno de los dos lugares y como nos hacía falta sal para el almuerzo del día siguiente, la elección se tomó por sí sola.

El gran problema es que era de noche y lo único que sabíamos de las Salineras es que eran pozos de donde sacaban sal, Ly expresó “no deben ser difíciles de encontrar porque un día vi una foto y eso se ve fácilmente”, accedimos a bajarnos de la combi en que veníamos y lo único que necesitaríamos esa noche era que la luna llena nos alumbrara el camino.

Salineras de Maras

Infiltración a las Salineras de Maras

Comenzamos a caminar tácticamente por aquel problema que poseemos los viajeros que tenemos ganas de conocer todo el mundo (la falta de dinero), por ello no podíamos ser observados por nadie y la operación Salineras de Maras debía comenzar dando resultados positivos, jamás habíamos escuchado que alguien acampara allí, pero estábamos dispuestos a ser los primeros.

La luna llena que tanto esperábamos nos dejó plantados y me tocó recordar aquellos tiempos del Ejército en los que no puedes utilizar linternas si quieres pasar desapercibido, pero ¡venga! la idea no es mentirte puesto que nuestra linterna se había quedado sin baterías y solo teníamos la del celular pero era nuestro mapa así que recurrimos a la luz de las estrellas, cruzamos un puente que tenía la pinta de ser parte de un escenario de Silent Hill y ahí comenzaría nuestra infiltración.

El pueblo que pasamos se llamaba Pichingoto al que también pertenecen las Salineras ya que estas hacen parte de las dos comunidades, por lo que deberían llamarse Salineras de Marasgoto, (yo acá inventando cosas sin sentido), cruzando el pueblo los perros nos detectaron y nuestro deseo de pasar se complicó un poco más, pero logramos subir una colina que nos mostraba el mapa para llegar a las Salineras de Maras, desde allí nos percatamos que no solo los perros nos habían sentido sino que también se encargaban de despertar con sus ladridos a todo el pueblo, no era normal que alguien pasara a media noche por allí y los lugareños buscaban con sus linternas a aquellos individuos que ya estaban ocultos tras la montaña.

Sin pensarlo dos veces seguimos nuestro camino que nos llevaba a lo alto del cerro y cada paso se hacía más difícil debido a que el mismo sendero se empezaba a poner angosto y la noche nos complicaba, pero como si fuera poco después de cruzar una esquina de la colina una gran linterna similar a las de vigilancia de las cárceles nos alumbró directamente, pensábamos que habíamos sido detectados pero nos percatamos de que era fija y no nos estaban siguiendo con ella, pasos después escuchamos música sonar a alto volumen; se sentía lejana puesto que el silencio de la noche agudiza los sonidos.

El sabor de lograr lo que deseas

Terminamos de subir la montaña y el mapa decía que estábamos a 20 metros de las Salineras de Maras, ¡lo habíamos logrado! ya estábamos ahí, las vimos y ninguna foto se parecía a ver estos hermosos pozos de sal posar junto al cielo estrellado, era un momento único y aprovechamos para tomar muchas fotografías.

Salineras de Maras

Ya habíamos logrado lo más importante de la noche, pero faltaba algo vital y era nada más y nada menos que conseguir un lugar donde armar nuestra carpa. El complejo de las Salineras de maras esta conformado por: los pozos de sal, la carretera, las bodegas donde guardan la sal que por la oscuridad y paranoia veíamos como puestos de vigilancia.

Salineras de Maras

Por ello tuvimos que improvisar y comenzar a solucionar ese pequeño inconveniente al que ya estábamos acostumbrados, vimos un lugar que parecía ser el perfecto y así lo fue; lo único malo fue que este espacio era el lugar que utilizaban los lugareños y visitantes para depositar sus heces, pese a eso fue una noche en la que literalmente dormimos en la caca pero como unos reyes.

Salineras de Maras

Un nuevo despertar

A la mañana siguiente todo sería como un cuento de hadas, ver las Salineras de Maras con la primera luz del día era un sueño hecho realidad, observar como la sombra y el sol conjugaban una melodía para que el paisaje impactara nuestros ojos fue simplemente sensacional, comenzamos a posar nuestros pies cerca de los pozos y poco a poco fuimos adentrándonos en un lugar completamente nuevo para nosotros.

No nos contentamos con solo caminar y observar la belleza del sitio sino que también decidimos entablar una conversación con aquellas personas que laboran en los pozos diariamente, ellos nos contaron que es un trabajo que realizan en familia y así logramos percibirlo, era impresionante ver que estaban por grupos sanguíneos recogiendo sal, la madre con su hijo en brazos, el padre y los hijos mayores cargando entre sí bultos de 50 a 55 kilogramos.

Esto lo realizan una vez al mes, pues los pozos van presentando un proceso de secado hasta que el agua salada toma la forma solida, pálida y con el acido sabor de una sal virgen, saludable y sanativa dicen ellos, los habitantes de las dos comunidades van diariamente a hacer de estas salineras el sustento diario de sus días y lo que me hizo sentir más feliz fue observar que pase lo que pase, siempre, sin importar el lugar o trabajo por el que estés atravesando, hay espacio para un poco de amor.

Datos vitales:

Si estás ubicado en Cusco y quieres visitar las Salineras debes tomar una Combi que te lleve hasta el cruce donde puedes caminar, estos vehículos los podrás encontrar en una empresa de transporte llamada Pavitos y el pasaje tiene un costo de 6 soles.
El ingreso al lugar cuesta 10 soles y estos son cobrados al cruzar el puente del río Urubamba antes de ingresar al pueblo Pichingoto.

Las Salineras de Maras son un espacio alucinante, si no te parece te exijo que vuelvas a ver las fotos y te dejo una más para que observes con detenimiento la belleza que puede alcanzar la fusión entre la naturaleza y el ser humano.

Espero que viajes y conozcas este lugar y muchos más, no te quedes en casa viendo televisión a menos que tu salud lo impida y aún así hay aquellos locos amantes de la vida que sin importar ningún obstáculo viajan y viven.

Por ello y por todo elige siempre aquello que te hace ser tú mismo.

Vive feliz, vive libre.

Milo
Viajero utópico que movido por su pasión te llevará a lugares asombrosos.

2 Comentarios

  1. Definitivamente quedé impresionado en este episodio de tan escabroso itinerario que uds se siguen trazando, mucho cansancio, trasnochos y dificultades sin par; amigos de la Senda ¿es necesario tanto sacrificio por las imágenes que a diario publican? qué precio tan alto para beneficio de los seguidores en Internet que les queremos y seguimos con la sed insaciable de ver cada vez más lo que el tiempo y la distancia no hace imposible de presenciar… Milo saludes a LY….Virgil.

    1. Hay un famoso dicho que la mayoría de personas dicen sin darse cuenta de lo que realidad están diciendo, este dice así: “valió la pena”; lo dicen después de pasar por varios episodios difíciles o aventureros, para nosotros este dicho no tiene un significado tan certero, dado que siempre decimos “valió la felicidad” porque cuando uno ama lo que hace, está condenado al éxito que es la misma felicidad.

      Gracias por tanto apoyo y tus gratos comentarios.

      Vive feliz, vive libre.

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