Bolivia

La Paz; un trozo de luna en la tierra

Milo4 comentarios1274 vistas

Antes de iniciar el viaje por Sudamérica nos habíamos propuesto conocer las capitales de cada país y La Paz no podría ser una excepción y aunque no habíamos recibido las mejores referencias del lugar, nuestra idea era llegar con ojos de aquellos que desean descubrir la belleza en cada sitio, encontrando en cada rincón lo bello del mundo y sus personas.

La Paz es la sede de gobierno de Bolivia, pero algo que la mayoría de personas del mundo no saben es que no es la capital del país, debido a que ese título lo conserva Sucre; una ciudad situada más al sur del país por la cual pasaremos cuando llegue su momento, pero mientras tanto nos centraremos en la tercera ciudad más grande del país boliviano antecedida por Santa Cruz y El Alto que se encuentra en el altiplano y entrada a La Paz, desde donde se tienen unos miradores con vistas espectaculares y además, como si fuera poco, La Paz posee el teleférico más alto del mundo que la conecta con El Alto.

La Paz
La Paz; un trozo de luna en la tierra

Decidí llamarla «un trozo de luna en la tierra» debido a que está construida en un lugar privilegiado en el mundo por las formaciones de las montañas donde fue levantada y goza del título de una de las ciudades más altas del mundo, creo que alguna vez en nuestras vidas habíamos escuchado esto refiriéndose al tema futbolístico en que este deporte y la respiración de los jugadores extranjeros se complica y es todo un reto venir a ganarle de visitante al equipo de Bolivia.

La Paz es una ciudad que destaca por ser un importante centro cultural a nivel latinoamericano gracias a su legado colonial fusionado con su presencia indígena, asimismo alberga varios lugares mágicos para visitar y diferentes para el resto del mundo, entre ellos nosotros nos regalamos la oportunidad de conocer algunos que con todo el gusto, te mostraremos a continuación.

Galería de arte Mamani Mamani

Llegar a La Paz para nosotros, aún teniendo los Andes en nuestro país, se siente de una u otra forma ajeno, gracias a lo lejanas que están nuestras raíces debido al gran mestizaje que existe en nuestro lugar de nacimiento, por ende llegar a La Paz fue sorprendente, en muchas partes de la ciudad se encontraban murales multicolores que habían sido pintados con cierto amor hacia la Pachamama y una identidad andina única; realmente eso era algo que nos dejaba atónitos y nos generaba ciertas ganas de saber quién era el autor de esas obras, firmadas en la esquina sutilmente como; Mamani Mamani.

Esta galería de arte es dedicada a Roberto Mamani Mamani, un artista de Cochabamba con raíces aymaras que ha electrizado el mundo con sus pinturas, la mayoría de ellas en acuarela, en las que refleja una identidad boliviana y un legado de sus ancestros indígenas de los cuales se siente muy orgulloso, la característica de sus pinturas es la belleza que logra al combinar diversos colores y figuras ancestrales con los cuales pretende crear una visión mítica y apasionada sobre los Andes y la Madre Tierra.

En la actualidad este gran artista posee más de 3.000 piezas, muchas de ellas plasmadas en pequeños, medianos y grandes formatos, entre los cuales destacan los murales a gran escala que puedes ver por toda la ciudad de La Paz y cuadros que podrás ver, como nosotros lo hicimos, en la calle Jaén, en la galería de arte que lleva su nombre.

Mirador Kili Kili

Quiero aclarar que no me he equivocado en ninguno de los subtítulos anteriores y que tampoco es algo común en Bolivia nombrar un lugar o una persona con el mismo nombre dos veces. Según pude investigar, el nombre de este mirador llamado Kili Kili proviene de un ave rapaz que antiguamente vivía en la zona y como dato importante del lugar es que servía de punto estratégico, desde el cual en la antigüedad los indígenas vigilaban la ciudad española.

Desde este mirador al cual se puede ingresar gratuitamente tuvimos la oportunidad de ver la ciudad a casi 360º, aunque además de eso, lo más impresionante para mí fue ver las formaciones rocosas similares a la luna que rodean toda la ciudad de La Paz, es un lugar tranquilo, seguro y al que tienes que ir sí o sí en tu paso por la urbe, pues fue el lugar que vio morir descuartizado por parte de los españoles a uno de los caudillos más importantes de todo Bolivia; el gran Tupac Katari, a quien se le atribuye haber dicho antes de su muerte:

Naya saparukiw jiwyapxitaxa nayxarusti, waranqa, waranqanakaw tukutaw kut’anipxani

A mí solo me matarán, pero mañana volveré y seré millones

Plaza del Monolito

Esta única plaza está ubicada al costado del estadio Hernando Siles y aunque se encuentra en un estado de deterioro por el descuido de los ciudadanos y turistas, es el lugar perfecto para llevarse una bonita idea de lo que es Tiahuanaco, pues esta plaza contiene replicas casi exactas de los monolitos y/o estatuas encontradas de la cultura más ancestral que hemos visitado en nuestro viaje, se dice que fue el inicio de todo, así que si por casualidad llegas primero a La Paz y no has visitado o no tendrás la oportunidad de conocer Tiahuanaco, mi mejor consejo es que vayas para que te antojes de visitar un lugar que seguro te dejará la piel de gallina.

Una particularidad de este lugar es que se encuentra en el subsuelo, por lo que puedes observarlo desde cualquier ángulo y nadie estará ahí tapándote ningún monolito para que puedas lograr la fotografía deseada, por otro lado, cuando nosotros tuvimos la oportunidad de visitar esta plaza, se encontraba cerrada al público y agradezco realmente que sea así, puesto que a veces el ser humano quiere destruir todo lo bonito que él mismo o sus ancestros construyen.

Réplicas de rostros de Tiahuanaco

Este curioso sitio tiene una historia que no te creerás porque en ninguna cabeza cabe esa idea, pero no quiero arruinarle esa parte de la historia a Ly porque será ella la encargada de adentrarte en la historia de Tiahuanaco y su conexión con esta plazoleta.

Réplicas de Tiahuanaco, en el centro el Monolito Pachamama

El mercado de las brujas

Era de esperarse que como buenos viajeros fuéramos unos amantes empedernidos a los mercados, pero jamás habíamos escuchado sobre uno que tuviera tal nombre, pues ya nos estábamos imaginando una zona llena de hechicería, brujas leyendo cartas y un montón de conjuros de los que la mayoría hemos escuchado.

Era nuestro segundo día en La Paz y nos urgía conocer las cuadras que componían este famoso mercado del que todos los nacionales y extranjeros hablaban sin parar.

Charangos personalizados
Calles artesanales

La impresión más abrupta para nosotros fue haber visto colgados un montón de fetos de llamas, era algo a lo que no estábamos acostumbrados y ni siquiera en Perú habíamos visto algo tan impresionante, pero estábamos en el país de la Pachamama, donde ella vivía en completa armonía por la naturaleza que aún conserva Bolivia y por el alto porcentaje de indígenas que aún sobreviven y hacen culto a la misma.

Con total sinceridad, quería encontrar un menjurje que sirviera para que Ly me amara por siempre y estaba indeciso, no sabía si lo que mejor haría efecto en ella era un amarre, una «poción de sígueme, sígueme» o un jabón de gozar, pero ella estaba temerosa con el tema de la brujería y se pasó de largo esa sesión para concentrarse en lo que realmente la apasionaba; las artesanías. Pasamos un rato viendo los charangos, máscaras, figuras, las coas que son una ofrenda a la madre tierra en las que son utilizados los fetos de llamas en conjunto con granos y demás ofrendas que las familias realizan a la Pachamama.

Coa (ofrenda realizada a la Madre Tierra)

Valle de la Luna

Un día antes de conocerlo

Este valle es uno de los lugares más significativos que hay en La Paz y nosotros tuvimos el honor de conocerlo después de estar hospedándonos como siempre donde una hermosa familia que vivía en El Alto, a la cual le agradezco de infinito corazón, pues fueron ellos quienes nos propusieron ir a un magnífico mirador donde tendríamos una vista única de la ciudad de La Paz y donde con la luna llena nos iríamos contentos de presenciar su luz incandescente cobijando la ciudad entera.

El camino al Valle de la Luna desde la ciudad de El Alto solo significaba una cosa y era nada más y nada menos que apreciar la belleza del teleférico más alto del mundo, montarnos en él y disfrutar un viaje por medio de una ciudad lunar.

En el interior del cráter lunar

Cuando por fin llegamos al Valle de la Luna, era algo extraño para nosotros ver tantas formaciones rocosas, pero esta vez diferentes, pues anteriormente en el viaje ya habíamos visto bosques de piedras alucinantes y ahora la oportunidad era sentirnos en un área con características lunares creadas por la naturaleza, lo curioso es que su nombre lo otorgó Neil Amstrong; el primer hombre en colocar un pie en la luna, cuando visitó Bolivia en 1969.

El Valle de la Luna fue el lugar perfecto para sentirnos fuera del planeta, la erosión ha hecho un trabajo increíble al consumir la parte superior de las montañas formando un bosque gigante de estalagmitas de arcilla y de esta forma nos decíamos a nosotros mismos que el mundo es un artista que ha creado una obra de arte con el transcurso de los años.

Lo más imperdible del Valle de la Luna es intentar ver figuras y formas que aunque ya han sido nombradas, podrás darles nuevos nombres únicos basados en lo que vean tus ojos. Algunos de los nombres de estas formaciones son: el sombrero de la dama, el montículo de la tortuga, la ventana al sur y el salto de la vizcacha.

Otro atractivo del lugar, que no es una montaña de arcilla, es un hombre que con su melodía musical se encarga de hacerte sentir en la misma luna, él no trabaja para el valle pero le permiten ganarse la vida allí haciendo música y a la vez, dándole un hermoso regalo al visitante.

Otros atractivos en una imagen

Con 6.462 m.s.n.m., es el último nevado de la cordillera real
Huayna Potosí; su nombre en aymara significa “cerro Joven” y está ubicado a 6.088 m.s.n.m.
Plaza Murillo
Muela del diablo

Otro lugar al que no fuimos por falta de tiempo y que te recomendamos ir es el Valle de las Ánimas, que tiene una gran similitud con el Valle de la Luna a diferencia de que su ingreso es gratuito. Los museos de la ciudad son otros imperdibles, en especial el de Metales Preciosos, en el cual se encuentra un objeto llamado «la fuente magna», encontrado cerca al Lago Titikaka y que además de tener muchísimos años de antigüedad, en él hay tallados en lenguaje Sumerio.

Esperamos que nuestra aventura por este trozo de luna en la tierra llamado La Paz haya sido para ti un espectáculo, como lo fue para nosotros, no te quedes con las ganas de conocerlo y recuerda siempre que los sueños se hacen realidad si tienes el coraje de ir tras ellos.

Vive feliz, vive libre.

Milo
Viajero utópico que movido por su pasión te llevará a lugares asombrosos.

4 Comentarios

  1. Milo estamos sorprendidos de las imágenes de La Paz y sus lugares paradisíacos, que ciudad de contrastes entre lo moderno y lo enigmático, como cualquier ciudad del mundo, que lindas la artesanías e impresionante el primitivismo del expositor en el museo de arte moderno, son ustedes sincretistas al mostrarnos tantas realidades en una misma perspectiva, es valiosa su intensión de destacar lo más importante de esa cultura, gracias por la,sensibilidad con la que los observadores de la Senda presentan sus artículos… les queremos, Virgil.

    1. Gracias por siempre leernos y apoyarnos en este sueño de viajar por Suramérica, Bolivia es un país hermoso y lo que vimos en La Paz fue un abreboca para todo lo que nos esperaría en este trayecto mágico que la vida nos regaló.

      Vive feliz, vive libre.

  2. MILO algunas fotos tienen mucho parecido con Medellín como LA PAZ (atardecer) y los metro cables.. muy parecidas felicitaciones, Virgil

    1. Si es muy similar las vistas que se pueden lograr a la distancia, pero el frío es algo que jamás dejará acercar más esa similitud 😀

      Saludos y un abrazo eterno para ti.

      Vive feliz, vive libre.

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