Ecuador

Guayaquil; la ciudad que nos sorprendió

Milo2 comentarios1789 vistas

Cada país posee una ciudad sorpresa, en Colombia es Pasto debido al olvido que el mismo gobierno le dio a través del tiempo, no obstante, la ciudad ha avanzado a pasos gigantes con el empeño y amor de sus ciudadanos, en Ecuador la ciudad sorpresa para nosotros fue Guayaquil, esto tiene una razón de ser y es un poco triste decirlo, ya que el 80 % de los ecuatorianos que nos cruzamos en nuestra ruta por su país nos dijeron “no vayan a Guayaquil porque los van a robar”.

Quiero empezar este artículo diciendo que Guayaquil son miles de sensaciones espectaculares que seguramente tú que estás leyendo estos renglones descubrirás y que en ningún momento esta ciudad es asaltos a toda hora y en cada lugar.

Si juzgas un lugar por lo que te han contado de él, seguramente te estarás negando la posibilidad de conocer y vivir experiencias inolvidables…

Oficialmente llamada Santiago de Guayaquil debido a varias teorías; el nombre Santiago está sujeto al apóstol de Jesucristo además patrono de varias ciudades y el nombre Guayaquil proviene de una leyenda romántica transmitida de generación en generación donde el cacique Guayas y su esposa Quil decidieron luchar juntos hasta morir antes de someterse al vasallaje impuesto por los conquistadores españoles.

Un dato importante es que Guayaquil es la ciudad más grande de Ecuador, además posee más de tres millones de habitantes lo que la hace pertenecer sin duda a las ciudades de mayor tamaño de Latinoamérica, su clima es muy caluroso; oscila entre los 30º y 40º que te harán sudar con solo caminar.

Sin desperdiciar ni un solo segundo

Nuestra llegada a Guayaquil fue en horas de la tarde y sinceramente no queríamos desperdiciar nuestro valioso tiempo y dejar de ir a lugares que eran símbolo de la ciudad, así que junto a nuestro anfitrión que conocimos por Couchsurfing y nos brindó una excepcional acogida, para luego acompañarnos a visitar todos los sitios de la ciudad, partimos hacia el famoso Malecón 2000.

Guayaquil

Este lugar es un proyecto de regeneración urbana del antiguo Malecón Simón Bolivar que comprende 2.5 kilómetros de espacio público saludable que realmente disfrutarás de la manera que desees elegir, pues tiene centro comercial, cine, restaurantes, zonas para trotar, jardines, bares, zonas de historia, La Torre del Reloj o Torre Morisca y por supuesto muelles donde si quieres, podrás dar un paseo diurno o tomar en un bote fiestero llegada la noche, además posee un nuevo atractivo llamado la rueda de Moscovita “La Perla”, lugar donde por 4 dólares podrás dar una vuelta de diez minutos para así divisar la ciudad desde una altura de 57 metros, aquí te dejo una muestra para que la aprecies un poco mejor.

 

Ubicado en el Malecón 2000 se encuentra una obra excepcional en homenaje de gratitud hacia los ecuatorianos y extranjeros que aportaron para la construcción del proyecto del Malecón, este posee 32 placas de cristal templado en el que están escritos los 48.400 nombres de los contribuyentes a esta hermosa causa que hizo que este pasaje turístico se convirtiera en uno de los lugares más frecuentado de todo Guayaquil, asimismo te hará recordar la película de Matrix o por lo menos eso recordó Ly cuando comenzó a posar para las fotografías.

Parque Histórico Guayaquil

Zona de vida silvestre

La mañana siguiente un nuevo destino con entrada gratuita nos esperaba y esta vez sería algo que jamás habíamos presenciado, debido a que no somos muy amantes a los zoológicos porque la mayoría de las veces son lugares que privan de la libertad a animales indefensos que desearían vivir en su hábitat natural, pero nos enteramos de que este lugar tiene en su poder algunas especies que están preparando para enviarlos nuevamente a su vida silvestre, aunque no creo al 100 % esta teoría decidí observar sin juzgar y disfrutar el momento para aprender un poco más sobre estos animales que transpiran sabiduría en su cotidianidad.

Los animales son sorprendentes y en este parque histórico les tienen “hogar” a muchos de ellos, algunos muestran felicidad porque aún estando en jaulas están al lado de los suyos y otros transmiten tristeza al encontrarse en soledad, pienso que en ese caso somos muy parecidos a ellos diciendo en algunas ocasiones que somos libres pero realmente siempre habrá una jaula que nos aprisione, sea un trabajo, una persona, un hogar, un país y para algunos que piensan más grande incluso el mismo mundo es su prisión.

Una de las cosas que más me sorprendió fue las tablas en código braille para las personas invidentes, lo cual les permite aún sin observar los animales entender un poco más acerca de las especies que allí conviven, sentir sus sonidos y movimientos, para ellos debe ser un sin fin de sentimientos, así mismo, agradezco tener mi vista para poder observar el día a día de la vida, por último, aprovecho para felicitar a aquellos que viven sin uno de los sentidos y aún así perciben todo lo que los rodea.

Zona urbano arquitectónica

Guayaquil es un lugar con muchísima historia y aquí pudimos ver cómo se reúnen los inicios de la misma, este parque histórico fue inaugurado en el año 1999 donde la idea principal era recrear los paisajes de la ciudad a inicios del siglo XX, lo cual lograron tras desmontar casas patrimoniales de sus ubicaciones originales y transportarlas al Cantón de Samborondón donde hoy en día podemos disfrutarlas, cada uno a su manera como lo hacía Ly apareciendo en muchas partes a la vez.

La mayoría de las edificaciones que transportaron son de la década de 1980 para así preservarlas durante el tiempo y guardar un pedacito de la historia que rigió este lugar, los atractivos más admirados son el edificio del Banco Territorial, el Tranvía urbano, la Casa Lavayen Paredes, el Hospicio del Corazón de Jesús y la casa Julián Coronel donde aún se guardan objetos de la época.

Zona de tradiciones

En Esta zona nos dimos cuenta que recrean dos forma de vida, una de ellas es una hacienda simulada del siglo XIX y la otra es la casa de los campesinos del sector costero de Ecuador, la mayoría de las veces trabajadores de las mismas haciendas. Caminando por estos lugares es fácil observar al menos un poco de las tradiciones y costumbres que se vivían en esos tiempo en esta parte de Ecuador.

Pudimos ver galleras y cultivos de muchos productos como el caucho, café, el cacao y espacios donde algunas veces realizan talleres teatrales para presentar historias que nos enseñan un poco acerca de cómo eran los tiempos que nos antecedieron, también pude observar carteles informativos y personas que te ayudan a entender un poco más sobre el proceso de recolección y conversión a productos terminados de lo que se cosechaba en la época.

Una sorpresa jamás pensada

El día no había terminado y Francisco nuestro amigo de couchsurfing nos contó que había algo que podíamos ver en Guayaquil sin tener que viajar en avión muchísima distancia, con esas palabras tenía que ser algo muy especial y así lo fue cuando nos dijo que iríamos a conocer a las Tortugas Galápagos y sí amigos, están leyendo bien, para las personas de Guayaquil esto es tan normal que ni siquiera es un lugar turístico y casi no hablan de ello, pero para un extranjero e inclusive ecuatorianos de otras provincias, esto es tan extraordinario que no se podía dejar pasar la oportunidad.

Estos animales ancestrales están ubicados en la Escuela Superior Politécnica del Litoral que lleva como insignia una Tortuga de Galápagos; la “ESPOL” sacó aún cuando no estaba prohibido diez ejemplares de las Islas Galápagos para exhibirlas a sus alumnos y personas oriundas de Guayaquil, pero como anteriormente lo había dicho este no es un lugar turístico debido a que si deseas entrar a conocerlas tendrás que hacerte pasar por un estudiante, otra opción es intentar hablar con el guarda para acceder, la universidad está ubicada cerca al Malecón 2000.

Podrás ver millones de fotografías de las Tortugas de Galápagos, pero jamás será lo mismo que verlas en persona, nosotros quedamos enamorados y es que realmente no todos los días se tiene la oportunidad de conocer la especie de tortugas más grande del mundo que posee la capacidad de sobrevivir sin comer o tomar agua más de un año y con una habilidad como esas es momento de decirte que pueden llegar a vivir más de 150 años.

Nunca será lo mismo ver estos animales libres, pero nos queda la satisfacción de que estando en peligro de extinción son protegidas por el gobierno ecuatoriano desde 1970. No solo es el humano quien acaba con sus vidas sino también especies como perros, ratas, cabras, cerdos, vacas y gatos quienes amenazan a sus medios de alimentación y a sus huevos.

Lo más alto de Guayaquil

Después de alucinar con las tortugas nos encontramos con André otro amigo de Couchsurfing y juntos decidimos buscar un lugar para observar el atardecer y lograr tener una visión de 360 grados de la ciudad, por ello nuestro próximo destino era subir el cerro Santa Ana, nombrado de este modo por un buscador de tesoros español, que cuenta la leyenda que en un momento en que se encontraba en peligro de muerte invocó a Santa Ana y esto le ayudó a salir ileso de sus problemas, en honor a ese momento puso una cruz como símbolo de la historia.

Este lugar era un punto imperdible de Ecuador ya que allí mismo se había dado el nacimiento de Ecuador por parte del español Diego de Urbina, por ellos comenzamos a subir las escaleras que nos conducían a la cima, en el camino nos encontramos con infinidad de restaurantes, plazoletas de recreación, cafés, zonas de artesanías y una cantidad de turistas impresionante, si viajas haciendo algún arte sin duda este lugar será para ti como para adán lo fue la manzana.

Subimos 444 escalones que se encuentran debidamente marcados y aunque no son difíciles de ascender por lo hermoso y seguro del lugar, se siente un aire fresco cada que te acercas más a la cima, donde te toparás con el gran Faro de Guayaquil, cuyo significado es recordar el primer faro que tuvo la ciudad y la importancia del mismo para su puerto marítimo. Estando en este sitio podrás, al igual que nosotros lo hicimos, ver la urbe desde su mejor vista para admirar su belleza y de paso conocer a Juan Pueblo; personaje típico e icono de la ciudad creado en 1918 como símbolo cívico para referirse a la gente común.

Nuevo amanecer, nuevas aventuras

Era nuestro último día en la ciudad y debíamos aprovecharlo al máximo así que junto a nuestros amigos Guayacos (gentilicio de Guayaquil) nos reunimos para decidir nuestro destino que esta vez era una isla, pero primero debíamos conocer el parque de la iguanas donde nos estaba esperando Félix; otro amigo de Couchsurfing dispuesto a unirse a nuestra aventura.

El parque de las Iguanas se llama así porque estos reptiles están por todas partes, además verás peces, tortugas y palomas, allí mismo podrás alimentarlas y tomarles miles de fotos, este es un sitio de paso más que todo turístico, aunque para nosotros no tanto, ya que en Colombia y Ecuador hay iguanas por todas partes lo que las convierte en animales del común, pero si eres un extranjero europeo o pocas veces has visto un parque repleto de estos pequeños reptiles ancestrales, este será el sitio exacto donde serás feliz.

Cruzando a la Isla de Santay

Para llegar a esta isla tuvimos que tomar muchísimos buses del transporte de Guayaquil que como recomendación espero que hagas algún contacto con alguien oriundo de la ciudad que te quiera guiar ya que aunque no es imposible hacerlo solo, seguro te ahorrará muchas perdidas. Se dice que en este lugar estuvo Simón Bolívar, los historiadores afirman que estando enfermo, desde allí firmó tratados de Guayaquil.

En el año 2014 se construyó el puente basculante que además de permitir el paso de embarcaciones, es de uso exclusivo para peatones y bicicletas, lo que hace de esta isla el sitio perfecto para ejercitarse y pasear al mismo tiempo, el ingreso es gratuito así que aprovechamos para conocer los senderos, las casas donde habitan las personas oriundas de la isla, que hoy en día es una área protegida y la cantidad de fauna y flora endémica de la zona pero también la que fue ingresada por parte de siete haciendas que explotaron la producción ganadera y arrocera en la isla para tiempo después ser expulsados por poner en riesgo el ciclo natural de la misma.

Conocimos el mangle que camina, que hoy en día comparte espacio con las palmeras introducidas por los hacendados de la época, vimos de cerca al cangrejo violinista y por supuesto no podíamos perdernos la cocodrilera, lugar donde protegen crías de cocodrilos de corta edad para luego llevarlos a su hábitat natural para ponerlos en libertad.

Allí un guía oriundo de la isla nos explicó un montón de cosas que desconocíamos y otras que descubrimos con tan solo ver a estos grandes reptiles, temas como por ejemplo que los cocodrilos abren la boca para regular la temperatura corporal; lo cual siendo sincero pensaba que era para que algún animal ignorantemente se metiera en su hocico para ser devorado, esta vez el ignorante fui yo, pero después de varias preguntas aprendí lo que se aprende en un libro o empapándose del conocimiento de otros.

Este fue nuestro paso por Guayaquil, una ciudad que permanecerá guardada en nuestros corazones.

Agradecemos a nuestros amigos Guayacos que hicieron de esta gran aventura un sin fin de historias por contar.

Vive feliz, vive libre.

Milo
Viajero utópico que movido por su pasión te llevará a lugares asombrosos.

2 Comentarios

  1. Muchachos me cautivaron con semejante descripción del paisajes costeros confrontados con la selva, alta montaña y el asentamiento urbano con los diferentes biotipos que interaccionan con los humanos… hermosa la reseña de Guayaquil, ciudad deslumbrante que cual cofre preserva los mejores contactos con el pasado resiente muy digno de recordar como asentamiento poblacional , que se esforzaron para legarnos lo mejor de su cultura… gracias por ampliar los conocimientos de todos cuanto ávidos de experiencias les seguimos con febril entusiasmo como quien escarba la tierra buscando una gema, para alimentar su ego… son fenomenales las tortugas “Galápagos”, iguanas, tucanes y otros, menos los cocodrilos que de por sí, mi aprecio no supera los zapatos y las correas… precioso el Faro de estilo muy particular diferente a los que yo conozco,,, Milo y Ly me siguen impresionando. Virgil

    1. Como siempre es un honor leer un comentario tuyo y saber que nos estás siguiendo no las huellas sino el sendero que hemos caminado, será una maravilla seguir deslumbrándote con paisajes animales, culturas y costumbres que nos sigamos encontrando en este viaje por Sudamérica Utópica, un gran saludo de parte nuestra y esperamos que prontamente salgas en tu viaje.

      Vive feliz, vive libre.

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