ColombiaMotivación

El Yagé y una buena pinta en Mocoa

Milo4 comentarios1267 vistas

Cuántas son las posibilidades de que estés haciendo auto-stop en un lugar llamado Bruselas y de repente alguien se detenga para decirte que va hacia Mocoa a tomar Yagé?, ese era su destino y ahora también el mío, la vida te cruza con personas, lugares y cosas que tienes que vivir sí o sí.

Así fue como inició mi senda hacia una ciudad llena de costumbres que me recibiría de la mejor manera que alguien podría desear.

Esta es una historia en la cual he decidido no mencionar nombres por respeto a esta hermosa cultura del Yagé y de las personas que allí conocí, pero los simbolizaré como los animales con los que se caracterizaron ellos en todo momento.

El Corcel fue quien me recogió en la carretera y me llevó hasta Mocoa, lo nombré de este modo por su lealtad y su forma temeraria de buscar el camino que desea recorrer, ese sexto sentido de encontrar su sendero.

Yo aún no sabía quién era, pero pronto lo descubriría, pues por el momento era un simple humano recorriendo el mundo y buscando más sobre sí mismo.

yage4

Unas horas más tarde llegamos a Mocoa, al lugar en el que conocería al gran Tigre; viejo amigo del Corcel, este Tigre imponente tenía un mundo de conocimientos, además una gran experiencia para afrontar todas las situaciones de la vida, él junto al Corcel serían quienes me llevarían a conocer al gran sabio donde con el Yagé tendría la mejor experiencia de mi vida.

Soy fiel creyente de que el destino me condujo a este lugar, pues mi ruta inicial era llegar al hogar de otras personas para de este modo conocer todas las tierras que posee el gran Putumayo, pero ninguno de los anfitriones contestó a mi llamado y fue por eso que toda esta historia empezó a tomar forma.

yage8

El Corcel emprendió su camino hacia el santuario del gran sabio para solicitarle el permiso de llevarme hacia él, mientras yo, un simple humano, me quedaba en compañía del gran Tigre, quien me llevó a su hogar donde me dio una medicina que serviría para mi iniciación y luego conversión a un nuevo integrante del reino animal por medio del Yagé. Él sacó un polvo llamado Rapé e hizo un ritual para mí, fue una experiencia sensacional haber hecho esto y sentir la fuerza de mi espíritu brotar por mi mente.

Un tiempo después el Corcel enviaría señales para darnos el visto positivo del gran sabio, mi momento había llegado y era la hora de adentrarnos en la selva para llegar al santuario donde nos estarían esperando, sin embargo, la noche había llegado y con ella, la oscuridad, el Tigre no tenía dificultad para caminar en las tinieblas, pues era algo que su naturaleza le otorgaba, yo sin embargo siendo un ser humano común y corriente tropezaba en todas partes y era difícil para mí avanzar.

yage7

Mis ojos empezaron a observar un fuego a lo lejos, mi nariz comenzó a sentir cierto aroma un poco extraño y mi mente percibió la mística que el santuario poseía, en ese instante logré ver unas alas gigantes y un rostro que merecían respeto. El gran sabio era el Águila rey de los cielos, dueño de la eternidad y del tiempo, él era el encargado de proteger las costumbres de su tierra y la gran tradición que tenía su pueblo.

El gran sabio se encontraba acompañado de una venado, quien buscaba su sabiduría y fortaleza, ella era la compañera de vida del gran Corcel que también estaba esperando mi llegada, ellos conocían de hace un largo tiempo al Águila, pues desde años atrás realizaban la toma del Yagé con él.

Después de conocer a estos grandiosos animales, mi existencia cambió, me pregunto ¿cuántas veces en la vida tienes la posibilidad de estar junto a un Águila, un Tigre, un Corcel y una venado compartiendo con ellos el destino?

Siendo alrededor de las diez de la noche comenzó la ceremonia del Yagé, ellos empezaron a beber el remedio mágico que los conectaba con sus ancestros, les hacía ver sus errores, aciertos, puntos de sus vidas por mejorar o misiones de vida por cumplir y recorrer.

yage9

Cuando mi cuerpo humano se sentía más agotado el Águila llamaría por mí, era el momento de tomar el remedio que me acercaría a mí mismo; pero no, mi cuerpo se mostraba indómito ante el Yagé, toda la noche la pasaría vomitando y haciendo del cuerpo pues aún no era la hora de percibir los beneficios que traía consigo la pinta (visión causada por el remedio).

La noche había pasado y con ella mi oportunidad de conectarme conmigo mismo, al día siguiente el Águila debía volar a otros reinos, pero no sin antes decirme que aún no abandonara el santuario, pues en este nuevo día volvería a hacerme una ceremonia especial.

El Tigre quedó al mando del santuario y me hizo una pequeña ceremonia con una planta llamada la ortiga, él comenzó a ortigarme y mi cuerpo aún se mostraba firme, el Tigre decía que yo no era un ser humano normal, pues la fuerza que él percibía en mí era algo que sus ojos no habían visto anteriormente. Después de la ceremonia, el Corcel, la venado y el Tigre me llevaron a un Yaco (río en lengua nativa) para sentir la fuerza del agua y tomar la bendición de la naturaleza.

Luego volvimos al santuario del Águila donde ellos me dejarían en solitario, no sin antes decirme que debía encontrar mi conexión con lo natural, debía posar mi cuerpo en el bosque y cerrar mis ojos para percibir todo aquello que se encontraba a mi alrededor.

yage12

Mi tiempo de meditación comenzó y creo que fueron las horas más largas de mi vida, nunca antes había estado con los ojos cerrados en un bosque, sintiendo las aves hacer sus cantos de alabanza a la madre tierra, los bichos hacer sonidos extraños para mis oídos, los cuales deseaba entender, mi cuerpo entró en un estado de relajación total y mi mente se aquietó durante varias horas.

De repente sentí la noche llegar y con ella los animales nocturnos tomaban su lugar, fue en ese preciso instante cuando presencié el llamado del Águila, era el momento de mi ceremonia especial con el Yagé y las condiciones se prestaban para ello.

El gran sabio se dispuso a preparar el remedio para comenzar la ceremonia, él empezó a hacer sus cantos de alabanza hacia la naturaleza, los cuatro vientos vinieron soplando con fuerza, la noche era especial, se escuchaban truenos a lo lejos y a nuestro alrededor se oían aves nocturnas complementando la ocasión.

Todo era propicio, el Águila se tomó una copa de Yagé y luego llegó mi turno, mi cuerpo humano sentía una fuerza sobrenatural recorriendo mi mente, fue en ese momento donde entraría en mi pinta y encontraría a mi doble.

Yagé

Al inicio me vi caminando en la naturaleza por un sendero no marcado por huellas humanas, solo veía a mis pies dejar su rastro y a los alrededores lograba observar instantes felices de mi pasado, veía cada momento como un pequeño holograma que salía de mi mente, estas imágenes eran hechas con tejidos de diferentes formas, pero todo lo que percibía era en blanco y negro.

El gran sabio comenzó a tocar la armónica y a hacer sonar de manera espectacular unas maracas amazónicas, con la música mis tejidos comenzaron a tomar color, todo se pintaba gradualmente como si de un pensamiento viajando de neurona en neurona se tratara, mi cuerpo seguía caminando y a lo lejos alcanzaba a observar una laguna color azul turquesa.

yage5

El Yagé seguía en mi cuerpo y sus visiones me plasmaban caminando para lograr llegar a esta hermosa laguna, su azul era tan brillante que no era necesaria la música para que alumbrara incandescente, era mi destino y la misma pinta me lo mostraba, al arribar a la laguna logré observar en ella mi reflejo humano y tras él el reflejo de mi familia; mi cuerpo en ese momento comenzó a vomitar y mi pinta a hacerse un poco difusa.

Luego de componerme, la pinta del Yagé volvió a tomar color, además el recuerdo seguía intacto, me encontraba en el mismo lugar donde había visto el reflejo de mi familia, por consiguiente, volví a mirar hacia la laguna pero esta vez el reflejo cambió; esta vez ya no era humano, era un lobo y mi familia mi manada, al ver esta escena me asusté y di varios pasos hacia atrás.

Yagé

Después de dar los pasos hacia atrás seguí caminando en otra dirección, viendo nuevos recuerdos tejidos en colores e instantes de felicidad de mi pasado y observando mis pies que ya no eran humanos sino las patas de un lobo que dejaban huellas por el camino.

Observé un gran árbol de frutos rojos con amarillo y llegué hasta él donde me posaría en solitario a descansar por un largo rato mientras me veía la cola y los pies de lobo, minutos después desperté de la pinta más sensacional que el Yagé había dibujado en mí.

yage11

El Yagé es una costumbre ancestral de las culturas amazónicas, mi recomendación especial es que vengas a un lugar donde la practiquen de manera adecuada, pues hoy en día esta práctica se ha extendido a todas las ciudades e incluso a países en busca del interés económico de quienes la realizan, mi experiencia fue sin haber pagado nada de dinero, pues el verdadero Chamán es quien desinteresadamente te ayuda en tu búsqueda, el taita a quien acudí me dijo algo muy sabio: “El chamán genuino no va a buscar personas a otras ciudades aunque haya dinero de por medio, a él lo vienen a buscar a su propio santuario”.

Se han escuchado historias de personas que perdieron la vida tomando Yagé, pero esto sucedió por ir a sitios y donde personas que no tenían el previo conocimiento, además no eran chamanes reales, así que cuando vayas a tener esta experiencia piénsalo dos veces y dirígete a las selvas de la Amazonía en busca de un taita real.

Dedicado a la tribus indígenas amazónicas y especialmente a la tribu Kamëntšá que en su lengua nativa significa ‘de aquí mismo’.

“Juabna, memoria, joibuambayan, chorjamam”. (Piensa, memoriza, dialoga, actúa), frase celebre Kamëntšá.

Pai (Gracias) a todas las personas que formaron parte de esta espectacular experiencia.

Espero que te haya gustado leer esta historia tanto como a mí me gustó vivirla, si anteriormente has tenido experiencias con el Yagé cuéntame cómo fue y si aún no lo has experimentado toma mis recomendaciones y no tengas miedo de hacerlo.

Por último, me encantaría que escucharas una canción de las tribus indígenas amazónicas, que en lo personal me atrapó desde el momento en que la escuché.

Vive feliz, vive libre.

Milo
Viajero utópico que movido por su pasión te llevará a lugares asombrosos.

4 Comentarios

  1. Me alegro por tí que sigues potenciando la capacidad de descifrar los tesoros escondidos de la madre tierra y ello te genera la humildad que pacifica tu espíritu indomable… Virgil.

Déjanos un comentario