Ecuador

Cayambe, inolvidable volcán de hielo.

Milo8 comentarios2508 vistas

El Cayambe es un grande de hielo ubicado en una ciudad hermosa que lleva su mismo nombre, es el tercer volcán con más altitud de todo Ecuador y es sencillamente alucinante verlo de cerca o de lejos, es un nevado que por su belleza atrae anualmente a turistas de todo el mundo. Su nombre tiene un significado dado por tres lenguas nativas: en lengua caranqui ‘kayan’ significa hielo; en lengua quechua, en cambio, ‘cajan’ significa lugar alto y frío, y en idioma quitu ‘bi’ significa agua o fuente de vida.

Las montañas en Ecuador son un atractivo natural del cual no puedes escapar, mientras se recorre este hermoso país el mismo paisaje te comienza a mostrar uno por uno y en esta ocasión el país le mostró a la Senda al gran Cayambe; el inolvidable volcán de hielo que nos dejó una hermosa aventura para recordar por el resto de la vida.

El Cayambe

Es un volcán apagado de nieves perpetuas al cual no se le han encontrado fumarolas visibles, este es el único nevado del mundo que está atravesado por la línea Equinoccial, su última actividad sísmica fue el 8 de diciembre del año 2016 dónde se registraron fracturas en su estructura; exactamente a 7 km bajo su cumbre, también los últimos escaladores que han subido detectaron un enorme aumento de olor a azufre y nuevas grietas en su glaciar.

Alcanzar la cumbre de este grande es posible, son alrededor de seis horas si se tiene un estado físico apto y una buena preparación, personas sin preparación pueden alcanzarla en aproximadamente 8 horas, por otro lado, el Cayambe está conformado por tres cumbres, la más alta de ellas está a 5.790 msnm y su temperatura puede llegar a un mínimo de – 14 ºC.

A 4.600 de altitud se encuentra ubicado el refugio llamado Ruales-Oleas-Berge, nombrado de esta manera en honor a la muerte por avalancha de tres andinistas ecuatorianos, la noche de estadía tiene un valor de 30 dólares.

La última erupción del volcán fue en el año 1785 en la que se produjeron caídas moderadas de ceniza y la misma habría terminado con un flujo de lava. Hoy en día el Cayambe es un gigante dormido que últimamente ha venido roncando cada vez más fuerte y que en cualquier momento puede despertar arrasando con mucho a su alrededor.

Nuestro inicio

Nos encontrábamos en la ciudad de Otavalo donde nos estaban hospedando y decidimos sin mucha información ir a este magnífico lugar del que todos nos hablaban, así que sin más tomamos nuestra cámara, un poncho por si llovía y los abrigos; en nuestra mente estaba ir hasta donde pudiéramos de manera gratuita y volver el mismo día.

Pensar eso era algo creíble en ese instante, pero más adelante nos daríamos cuenta que nos estábamos adentrando en una de las mejores aventuras que habíamos vivido hasta el momento.

Procedimos a hacer auto-stop en la conocida vía Panamericana donde no tuvimos problema para ser llevados hasta la ciudad de Cayambe, desde allí comenzaría nuestra travesía hasta el refugio del gran volcán.

Desvíos que marcan el camino

Tras dar inicio a nuestra aventura, no tardamos en hacer auto-stop de nuevo, nos montamos en un carro transportador de leche, pero esta vez nos llevaría en una dirección contraria a donde nos dirigíamos o según el conductor del vehículo hacia un camino más rápido para llegar al refugio del Cayambe, ese atajo nos costaría más camino del cual aún no sabíamos, pero que pasados unos minutos lo entendimos.

Los paisajes eran hermosos mientras nos encontrábamos en el vehículo y realmente los estábamos disfrutando, esta experiencia nos estaba enamorando con los retratos de cada momento, tener una vista de 360 grados del camino era sinceramente espectacular y mi rostro lo mostraba sin poder ocultarlo.

Llegó un momento en que observé una casa en la que se encontraban varios niños jugando fútbol y todos al tiempo levantaron las manos para saludar, así que hice lo mismo, pero mi sorpresa fue que el saludo era para el conductor quien segundos más tarde nos daríamos cuenta que era el padre de aquellos niños, el destino del vehículo era ese y nos estábamos quedando en medio de la nada.

El señor que nos había llevado hasta allí nos dijo con una voz animadora que nos había acercado mucho más y que solo nos encontrábamos a 22 kilómetros del refugio, no sé exactamente mi cara cómo se puso en ese instante pero de lo que si estoy seguro es que sonreí, no sé si de nervios o de felicidad; pues anteriormente en el camino habíamos observado un letrero que decía refugio a 18 km.

Encontrando el rumbo

Después de ser llevados hacia la nada como lo llamamos al principio, nos dispusimos a caminar, en realidad no sé cuántos kilómetros, nuestros cuerpos se encontraban agotados porque la mayoría del camino era en subida y el sol pegaba fuerte; el cansancio era mucho, pero nuestras ganas por llegar eran más, el paisaje que nos rodeaba y los caballos que veíamos en el camino eran algo jamás visto por mis ojos.

Hay un dicho muy famoso que dice: la mejor forma de encontrarse es perdiéndose y fue así como extraviados encontramos la mejor vista lejana que nos podía ofrecer el hermoso volcán Cayambe, era la señal que por un lado nos moralizaba porque por fin lo veíamos, pero por otra parte nos hacía entender que aún estábamos demasiado lejos de alcanzarlo.

No nos quedaba agua ni alimentos, pero a lo lejos pudimos ver una casita en la que nos orientaron para llegar a donde conoceríamos a José Paca; guarda de la Reserva Natural Cayambe-Coca, quien nos alentaría para llegar al refugio del gran volcán, ya nos encontrábamos a solo 10 kilómetros y nuestra moral estaba por los cielos.

Llegada al Refugio:

La llegada al refugio no fue tan difícil como nos lo imaginábamos, después de ser orientados seguimos el camino, el cual poco a poco se ponía más difícil por su altitud, pero también nos mostraba hermosas vistas, además gracias a este recorrido a pie tuve la oportunidad de ver una alpaca; animal desconocido por mí hasta el momento.

Llegamos a un lugar que parecía una casa en la que tocamos para pedir agua, pero nos dimos cuenta que era una tienda que estaba cerrada, esta tienda funciona solo los fines de semana ya que son los días en que la mayoría de las personas sube a intentar hacer la cumbre del Cayambe, esa es mi primera recomendación para ti; ir un fin de semana ya que es más fácil hacer auto-stop, por otro lado si tú no quieres hacer esta caminata también puedes acceder a vehículos 4×4 privados que encontrarás en la ciudad de Cayambe, de esta manera te ahorrarás 26 difíciles kilómetros por recorrido.

Tras caminar más o menos seis kilómetros nos topamos con hermosos paisajes que mejoraban cada vez que dábamos un paso, faltándonos tan solo 4 km nuestra suerte mejoró puesto que pasó una camioneta en la que iban unos escaladores que tenían su propio equipo e iban a intentar hacer cumbre ya que en una ocasión pasada no lo habían logrado, llegando hasta la mitad, ellos se detuvieron y en el volco de su vehículo nos llevaron hasta el refugio del Cayambe.

Primera Impresión del refugio

Llegar a este lugar puede no sonar impresionante para quienes van en vehículo, pero para nosotros que vivimos toda una aventura para llegar fue algo sensacional, habíamos salido desde la ciudad de Cayambe a las 8:00 a.m. y eran las 3:30 p.m. habíamos recorrido 26 kilómetros y aún nos faltaba el regreso, porque no nos podíamos alojar en el refugio ya que este cuesta 30 dólares la noche y ese valor no estaba a nuestro alcance.

Ver el hielo de un glaciar por primera vez fue muy emocionante, estábamos a una hora y media caminando para poder tocarlo, pero esta vez no era nuestra oportunidad, el tiempo no jugaba a nuestro favor y teníamos un largo trecho por cubrir, por esta razón, decidimos subir un poco para al menos tomarnos unas buenas fotografías de recuerdo y comenzar el descenso para llegar a la ciudad de Cayambe y posterior llegar hasta Otavalo.

Mientras nos encontrábamos arriba a 200 metros del refugio pudimos ver cómo nuestra oportunidad de bajar en carro se extinguía puesto que dos vehículos iban de regreso a la ciudad, pero no nos daba el tiempo de bajar porque aún no nos habíamos tomado las fotografías y pues una aventura es vivir el presente sin pensar en lo que el futuro nos depare.

Volviendo a Otavalo

Nuestro camino de regreso fue a pie y pienso que fue el mejor recorrido que el destino nos pudo haber regalado, a veces cuando vas en un vehículo no alcanzas a observar los lugares mágicos que tiene cada paisaje, por ello digo que cuando viajas con afán o de manera veloz te pierdes de los pequeños detalles y son esos detalles quienes se encargarán de darte los mejores recuerdos.

Los lugares tienen su propia magia, pero somos nosotros los que nos encargamos de darles ese toque que se merecen para vivir por siempre en nuestra memoria y corazón.

La vida es un sin número de momentos felices y lo que en un principio para nosotros pareció ser uno de los más oscuros, (esto debido a la hora que era y a la lejanía en que nos encontrábamos de nuestro lugar de hospedaje; estábamos a 16 kilómetros de Cayambe, además necesitábamos llegar a Otavalo y aún nos faltaba más de la mitad del recorrido) terminó siendo de las mejores experiencias.

Cayambe

Llegamos a la guardia de la Reserva Natural Cayambe-Coca y nuestro gran amigo que habíamos conocido cuando apenas íbamos hacia el refugio nos ofreció hospedaje allí mismo, hablo de José Paca gran persona que junto a su compañero de turno Jorge Ushina se convirtieron en nuestros ángeles protectores esa noche, brindándonos no solo una cama en qué dormir, sino alimentos para recuperar nuestras fuerzas.

En la mañana nos levantamos y no solo la vida nos sonrió con un hermoso amanecer sino que también escucharíamos a José nuestro gran amigo decir: ¡Muchachos los llevaré en carro hasta la ciudad!

La vida nos devolvió nuestras sonrisas y espero que a ustedes la vida les siga dando solo alegrías.

Este artículo es dedicado a personas como José y Jorge que cada día se topan con viajeros del camino y les ayudan en su ruta para cumplir su sueños de conocer el mundo.

Gracias a ustedes es que el mundo es un lugar mejor cada día.

Vive feliz, vive libre.

Milo
Viajero utópico que movido por su pasión te llevará a lugares asombrosos.

8 Comentarios

  1. Muchachos muy impresionante esta experiencia… no alcanzo a comprender el alcance de su osadía, la tenacidad con que emprenden cada faena les llena de vigor para cumplirla, ¡es cosa de locos! y presiento que no previeron como afrontar el frío extremo (-14 grados), llevar más y mejores alimentos para tan extensos viajes como el Cotopaxi o el Chimborazo, Me conmovió la imagen de regreso del volcán Cayambe… esa vía que serpenteaba la montaña, despareciendo en la sima para volverse a ver en lontananza… «para mí el fin del mundo… que cansancio, muy guapos» Preciosos los paisajes… gracias a Dios que en esos parajes, casi inhóspitos siempre encuentran ángeles que le dan la mano, orientan y protegen como familia… Dios les siga protegiendo, les amo…Virgil.

    1. Esta es una de esas experiencias que nos marca la vida, como cada aventura que vivimos cada día al recorrer cada lugar por primera vez.
      No fuimos muy bien preparados para lo que nos esperaba pero después de esta experiencia aprendimos cómo hacer las cosas para nuestra siguiente aventura, cada error cometido o acto poco planeado nos lleva a volvernos grandes viajeros.
      Muchas gracias por la manera en que admiras lo que hacemos, esto nos llena de valentía para continuar.

      Vive feliz, vive libre.

  2. vacanisima la experiencia, voy para lli en semana santa y tengo una emoción, me preocupa que voy con mi hija de 3 años y mi mama…ojala sea una experiencia inolvidable para todos y hermosa como la de ustedes…felicidades

    1. Hola Nanita, no tienes nada de que preocuparte pues lo único que pasará en esta aventura que harás con tu hija y madre hará que primero tu hija comience a amar las aventuras para toda la vida y a tu madre este lugar le devolverá 5 años de vida y le recordará su juventud, sé que vivirás momentos espectaculares de los cuales debes enviarnos una foto para nosotros sonreír junto a ustedes después de esa experiencia inolvidable. un abrazo gigante y sonríe todos los días de tu vida.

      Vive feliz, vive libre.

  3. excelente tambien voy para aya en semana santa aspiro que pueda llegar hasta el glaciar y disfrutar de buenos momentos como ustedes, ya tuve la oportunidad de recorrer gran parte de ecuador en moto, pero observe los nevados de lejos este año se decidi ir a cayambe y por fin acercarme a un glaciar jajjajaj… le dicho a mi familia (esposa y hija) tenemos toda una vida para visitar el mar pero muy pocos años para visitar un nevado ya que se están acabando. voy con mucho entusiasmo y con ganas de llegar jajjaa.. gracias por las recomendaciones un abrazo excelente historia.

    1. Jota tu comentario nos llegó al corazón, que bonita forma de ver la vida, no te conocemos pero ya nos mostrarte quien eres en realidad, muchas gracias por eso y pues de nuestra parte decirte que te enviamos las mejores energías para que te enfrentes a ti mismo en el Cayambe haciendo realidad ese sueño…

      Vive feliz, vive libre.

  4. hola milo fui al cayambe hermoso subí con mi hija de 3 años y mi esposa jajjaaj l pasamos super nos tocó caminar 1 km en promedio de donde nos dejó la camioneta, llegamos al campamento y de ahí seguí hasta el glaciar hermoso… este es uno de los mejores blogs que he visto.. gracias viejo por este blog

    1. Jota que alegría leer estos renglones, nos alegra de sobre manera escuchar que en familia visitaste esta belleza de la naturaleza y nosotros hayamos sido una fuente de inspiración para que llevaras a cabo esta hazaña, te mandamos un abrazo gigante y gracias por las espectaculares palabras que nos otorgas por el blog, de igual manera esperamos que sigas conociendo más lugares y disfrutando de la naturaleza que aún tenemos la oportunidad de disfrutar.

      Vive feliz, vive libre.

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