Brasil

Cachoeira dos Macacos; una aventura inesperada en Ji-Paraná

Milo3 comentarios290 vistas

La estadía en nuestro nuevo país; Brasil, se hacía cada vez más llevadera y nuestro portugués mejoraba día a día, después de haber vivido la experiencia de pasar por Porto Velho y sufrir las dificultades del lenguaje, ahora nos dirigíamos a un destino llamado Ji-Paraná, donde nos esperaba una de las familias más lindas que este viaje nos ha regalado y no bastando con eso, un lugar donde se encuentra ubicada una cascada de la que nos enamoramos con solo un relato que escuchamos, estoy hablando de la Cachoeira dos Macacos, pero para llegar a ella primero tuvimos que vivir un montón de experiencias que te contaré a continuación.

Todo comenzó después de que Couchsurfing nos ligara con la familia más linda de Ji-Paraná, la cual hizo posible que fuéramos a tantos lugares que no estaban en nuestros planes y que se fueron convirtiendo poco a poco en toda una aventura inesperada, este artículo va dedicado a ellos.

Conociendo un poco de Ji-Paraná

El amor por la tapioca

Una de nuestra primeras salidas en la ciudad fue a conocer un mercado, pero quiero hacer un paréntesis para contarles que los mercados de Brasil en su mayoría son algo diferente a lo que estamos acostumbrados los que vivimos en cercanías a los andes (hablando de los países por los que hemos pasado de América del Sur hasta ahora), acá son demasiado organizados y limpios. Eso fue algo que nos sorprendió tanto que ni siquiera tomamos fotos para mostrarles, pero si le tomamos un fotografía a lo más importante de ese paseo, “La Tapioca”, una preparación en base de yuca, o mandioca, como le llaman en Brasil, que es para chuparse los dedos literalmente.

Nos enamoramos tanto de la tapioca que ahora que no tenemos arepa para desayunar, ella se convirtió en nuestra mejor aliada en las mañanas brasileñas.

El corazón de la felicidad
El rostro de la felicidad

Después de escribir estas líneas recordé que Ly me había traicionado yendo a la casa de la prima de nuestra anfitriona y junto a ella habían hecho un plan macabro de hacer tapiocas y degustar el encantador sabor de esta maravilla del mundo, sin mí.

Ríos que cruzan la ciudad

Junto a nuestra nueva familia y desayunando cada día tapioca por supuesto, comenzamos a planear la visita a la Cachoeira dos Macacos, pero las incesantes lluvias hacían que este sueño se fuera a segundo plano y comenzáramos a dejarlo guardado en el cajón del olvido, entonces aprovechamos y salimos a conocer un poco la ciudad que fue nuestro hogar por el largo tiempo navideño.

Ya tengo la barba, solo falta engordar
Los reyes magos llegaban en camellos, Ly sin embargo domó una vaca salvaje

Al día siguiente y aprovechando que el día estaba soleado nuestra familia brasileña se despertó temprano diciéndonos que Ji-Paraná no era una ciudad muy turística pero que nos iban a llevar a conocer hasta el último rincón de la ciudad, saltando de alegría fuimos junto a ellos para conocer los  puentes que cruzaban por el río Ji-Paraná o río Machado que separa la ciudad y afluente del importante río Madeira, que anteriormente habíamos cruzado para poder entrar a Brasil desde Bolivia, era espectacular estar observando aguas del mismo río a cientos de kilómetros de distancia.

Casi al final de la tarde fuimos a un parque donde aprovechamos para liberar nuestro niño interior que en mi caso no está muy preso que digamos y comenzamos a reírnos mientras esperábamos que el sol cayera y le diera entrada a la luna regalándonos un bonito atardecer.

Siguiendo el paso de la onza pintada

Nuestra anfitriona nos contó que cerca a la ciudad era posible ver una onza pintada, lo que nosotros llamamos Jaguar e inmediatamente nosotros brincábamos de alegría para poder conocer este magnifico cazador del amazonas, organizamos todo lo necesario y salimos en su búsqueda, fuimos en carro hasta las afueras de la ciudad y fue desde allí donde comenzamos a entrar sigilosamente en un pequeño bosque, nuestro primer encuentro extraño fue un raro hongo que jamás en mi vida había visto y que hasta ahora no sé su nombre pero aquí les dejo para ver si ustedes lo identifican.

Tras el rastro del Jaguar

Después de caminar por un sendero divisamos el jaguar, quieto e imponente y salimos tras él acercándonos poco a poco y cuando al fin lo teníamos al frente no dudamos en saltar a él y tomarnos algunas fotografías para el gracioso recuerdo.

No existe fiera que Livia Maria y Milo no puedan dominar

Ver un jaguar libre en Brasil, Paraguay y Bolivia ya no es algo fácil, nos estamos enfrentando a la triste y pronta extinción de esta magnifica especie, los pocos que aún sobreviven están siendo aniquilados por quienes viven más cercanos a la selva, todo porque los jaguares ven facilidad en atacar y alimentarse de cerdos o vacas, que nosotros los humanos ponemos en su territorio, lastimosamente creyendo que es nuestro.

Museo de comunicaciones Mariscal Rondón

Si no te gustan los museos puedes saltarte esta parte, pero recuerda que estarás perdiéndote de una historia que ya no podrás vivir porque son las bases del pasado que construyeron nuestro presente.

Por otro lado, si te encanta adentrarte en el pasado que hizo real caminar por las rutas brasileñas, tendrás que darle una mirada a el artículo que hice de Porto Velho, donde conocí al gran Mariscal Rondon.

Lo obsoleto para muchos, es la historia de otros

Este pequeño museo guarda algunos recuerdos de las comunicaciones que Rondon llevó a cabo en todo el oeste brasileño, además tiene una espectacular colección de fotografías de algunas comunidades indígenas que hasta ahora sobreviven a este presente tecnológico en el que vivimos.

Cachoeira dos Macacos

Por fin nuestro sueño comenzó a esclarecer, la Cachoeira dos Macacos apareció en las conversaciones de nuestra familia, quiero volver a agradecer a esta familia por regalarnos este sueño, porque sin ellos jamás hubiéramos llegado a este increíble lugar que aún permanece oculto del mundo, además déjame aclararte querido lector que el oeste brasileño al no ser tan turístico y visitado por extranjeros, no está acondicionado para aquellos viajeros como nosotros que no viajamos en carro, quiero decir con estas palabras que no hay trasporte público para llegar a estos lindos lugares naturales.

La familia aventurera

Quisiera de todo corazón explicarles cómo llegar a esta cascada, en serio que sí, pero para mí al igual que para nuestros anfitriones es un poco complicado, pues mi intención en este instante es contarte disimuladamente que nuestra salida de la ciudad fue más o menos a medio día y llegamos al lugar casi a las 5 de la tarde, también decirte que fuimos por un camino y volvimos por otro, el camino es difícil, lleno de huecos y lugares inundados pero si nosotros pudimos ¿por qué tú no?

Eso de la foto fue lo primero que vimos, después de caminar más o menos un kilómetro por un sendero un poco marcado, el paisaje ya era perfecto, pero podía mejorar y el blanco del fondo de la foto hacía que el lugar brillara ante nuestros ojos, pensábamos que era un reflejo del sol y sí que lo era, solo que este reflejo se creaba cuando chocaba contra la inigualable Cachoeira dos Macacos, en este lugar ya debes estar comprendiendo que “Cachoeira dos Macacos” significa “Cascada de los monos”.

La cascada ya la comenzábamos a ver, pero aún no veíamos monos y fue en ese preciso instante en que Ly dijo “¿dónde están los monos?”, que observé en la copa de un árbol un gran objeto negro saltando de una rama a otra, con la mano en el corazón les digo que hubiese deseado capturar una mejor escena y haber tenido el tiempo suficiente para organizar las propiedades de la cámara, pero así es la fotografía; un instante que no se repite.

Para llegar a la Cachoeira dos Macacos aún restaba cruzar al otro extremo del río, ¿les había contado que estábamos en temporada de lluvias?, esto no solo hizo que la cascada se viera gigante, también hizo que nuestro paso con cámara en mano y Ly del otro brazo, para que la corriente no se la llevara, fuera todo un reto de esos que uno ve en televisión, tras conseguirlo solo nos quedaba disfrutar de la grandeza de la naturaleza que día a día nos llena el corazón de amor por el planeta tierra.

¿Ustedes han ido a ríos y cascadas?

¿Recuerdan el hambre insaciable que da después de tomar un baño en plena naturaleza, escalar piedras y dar algunas brazadas en el agua?

Para todo lo demás existe una comida en familia, con felicidad, amor, confianza y todos esos principios y virtudes que nos enseñaron en casa para disfrutar de que hoy estamos vivos y somos felices.

No importa a dónde vayas, en Brasil siempre tendrás Churrasco
Nuestra hermosa familia

No quería terminar este artículo sin mostrarles un atardecer de la bella Ji-Paraná; nuestra casa, la casa de nuestra familia brasileña.

Gracias a todos por leernos y esperamos que comiencen a comprender que un lugar no turístico puede convertirse en uno de los mejores lugares del mundo.

Vive feliz, vive libre.

Milo
Viajero utópico que movido por su pasión te llevará a lugares asombrosos.

3 Comentarios

  1. Aiiiiii, que coisa linda!!!!! Como é bom ver as fotos e relembrar esses dias com vocês aqui. Já falei que vocês foram um presente de natal, né? O melhor presente de natal do mundo, obviamente. Vou sentir saudades pra sempre, creio eu. Que Deus siga permitindo que vocês desfrutem coisas maravilhosas e coloque pessoas abençoadas no caminho de vocês. Amo pra sempre.

    1. Você é linda demais, também sentiremos saudades para sempre, todos vocês são nossa família e pela ajuda dessa linda família foi que desfrutamos muito em Rondônia. Gratidão <3

  2. Caminantes he disfrutado este pasaje de la historia de lindas personas como uds y quienes tan generosamente les hospedan, ello hace que el lector reviva sus experiencias… he viajado como uno de los utópicos apoyado en la descripción pormenorizada y tan excéntricas fotografías…vivo con uds cada pasaje y me encanta, Dios les permita seguir alentando nuestra insaciable imaginación con cada huella en el continente por el cual han trazado su ruta, Ly muy amena tu narrativa, les queremos y seguimos con expectativa desde la ciudad de la eterna primavera (Medellín-Colombia) les queremos. Virgil.

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